La relación terapeuta-paciente en el proceso fisioterápico

Los tratamientos en Fisioterapia suelen ir enfocados desde un punto de vista físico, pero los pacientes no solo presentan estos trastornos, sino que requieren de un tratamiento que englobe también su esfera psíquica y social.

Esto podemos encontrarlo en la definición de Fisioterapia que da  la WCPT (Confederación mundial de fisioterapeutas) en la cual destaca que el ejercicio profesional involucra la interacción entre el fisioterapeuta, el paciente, la familia y los cuidadores; entre los cuales se pretende lograr un entendimiento mutuo constituyendo una parte integral de la Fisioterapia y en la cual la interacción es “un prerrequisito para lograr un cambio positivo en la percepción corporal y el comportamiento motor que pueden promover la salud y el bienestar”.

Por lo que no podemos caer en el error de catalogar a los pacientes por sus deficiencias o patologías, sin sopesar lo mas importante que es que somos personas y eso no lo determina ningun diagnóstico.

Personas, que en nuestro ambito de tratamiento como es el neurológico, sufren las secuelas de su lesión como es el caso de aquellas que hayan sufrido un accidente cerebrovascular, una lesión medular o aquellas que estan luchando contra una enfermedad neurológica como: ELA, Esclerosis Multiple, Parkinson…

Por ello, en cualquiera de los casos, se trata de personas que se enfrentan ante una situación de su vida desbordante, en la cual coexisten las deficiencias fisicas con el desafio que supone para la persona aceptar el cambio, para poder luchar y seguir hacia adelante.

De esta manera destaco la palabra ‘empatía’ que se define como “la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos” con la cual hacemos y nos hacemos partícipes de la recuperación, tomándola como una carrera de fondo en la que el paciente la realiza de mano de su terapeuta con confianza y motivación para juntos lograr los objetivos terapéuticos planteados.

En conclusión,  se debe realizar un abordaje integral del paciente en la que todas nuestras prácticas clínicas esten canalizadas hacia un objetivo realista que refuerce y motive al paciente, dándole sentido y con utilidad para que se pueda extrapolar a su vida diaria y otorgarle de una mayor independencia.

 

María José Fernández San Miguel. Fisioterapeuta y Terapeuta Bobath en NeuroRedacer col. 2784 CPFCyL

¿Por qué mi familia no me entiende?

En muchas ocasiones, los familiares y amigos de las personas que padecen una enfermedad neurológica no comprenden como se sienten ellos. Por qué no son capaces de realizar alguna acción, o de llevar a cabo movimientos con su cuerpo. En ocasiones ésto se debe al desconocimiento, dado que los médicos, neurólogos y otros profesionales de la salud no les han explicado cuáles son las consecuencias y limitaciones de padecer esa enfermedad. Otras veces es debido a la dificultad que conlleva el ponerse en la piel de la persona afectada y que está sufriendo unos síntomas que son totalmente desconocidos para quienes no los padecen.

Debido a que los pacientes pasan una parte importante del tiempo en su centro de rehabilitación, consiguen establecer un vínculo personal y de confianza con su terapeuta, y por ello, nos cuentan su opinión con respecto a este tema. Nos indican que se sienten incomprendidos por sus familiares y amigos, y que éstos, consideran que “no hacen las cosas porque no quieren, no porque no puedan”. También es habitual no entender la fatiga, algo común en muchas enfermedades neurológicas, ya que los pacientes refieren levantarse cansados, o agotados al realizar una pequeña actividad, algo que es difícil de comprender para quién no lo sufre.

Es cierto que en ocasiones los enfermos, muestran desgana y apatía, y se niegan a hacer nada, pero esto forma parte del proceso de aceptación de la enfermedad; es necesario darles tiempo y tener paciencia, así como entender que al igual que todos, tienen días mejores y peores, afectándoles esto en mayor medida, dado que su vida cambia en muchos sentidos y deben adaptarse a su nueva situación.

Puede que las personas no estén derechas completamente, no caminen de manera simétrica, no levanten lo suficiente la pierna o el brazo, se le caigan y olviden las cosas, no sean capaces de levantarse solas, o muchas más situaciones vividas. En todo ello se trabaja y se trata de mejorar, pero hay que tener en cuenta que existe una lesión en una parte de su sistema nervioso, y por ello necesitan hacer un reajuste muy importante de su esquema corporal para realizar todas estas acciones de manera más correcta. Esto supone un gran esfuerzo para ellos, debiendo tenerse en cuenta, además, que pueden existir trastornos cognitivos, sensitivos y otras alteraciones que hacen mucho más difícil realizar las tareas y llevar a cabo el día a día.

Por tanto, ciertos comentarios acerca de si realizan las cosas de manera inadecuada y una reiteración constante sobre ello, no les ayuda.  

A la vista de todo ésto, es importante intentar ponerse en la situación del enfermo, y aunque es complicado, tratar de entender lo que su cuerpo está sintiendo. Hay que tener paciencia, saber escuchar y mostrar apoyo. Pues algo tan sencillo (para la mayoría) como ponerse una chaqueta, abrocharse un botón, o llevar una cuchara hasta la boca, es un reto diario y a veces agotador para algunas personas.

Algo beneficioso es mantener una comunicación constante entre los propios familiares, así como con los profesionales del centro de rehabilitación.

 <Entender la enfermedad es comprender mejor al paciente>.

Silvia Roncero González- Fisioterapeuta de NeuroRedacer.

El calor y la Esclerosis Múltiple

Muchos de los pacientes que presentan esclerosis múltiple (EM), indican que el calor empeora de manera significativa sus síntomas, llegando a aumentar su fatiga, dificultando la marcha y el equilibrio, y desmejorando su capacidad de concentración, memoria o atención. Esto ocurre porque el calor ralentiza la transmisión nerviosa en las fibras desmielinizadas por la enfermedad, o en ocasiones, se debe a la aparición de lesiones en áreas del cerebro que controlan la regulación de la temperatura corporal.

Esta intolerancia al calor es algo que suele ocurrir de forma habitual, aunque sus efectos no son permanentes, no causan daño a los nervios afectados, ni implican la aparición de una nueva lesión o brote. Los síntomas sufridos se restablecen cuando el paciente adquiere una temperatura corporal normal.

Este aspecto resulta limitante a la hora de organizar su vida social, familiar, y/o laboral durante el periodo de verano. Algunos consejos para evitar el empeoramiento en dicha época son los siguientes:

– Evita los picos de calor según las horas del día de más temperatura.

– Lleva un adecuado control de la energía, ajustando tus niveles de actividad, y según tus necesidades.

– Deja el tabaco, ya que fumar empeora la fatiga y la capacidad respiratoria.

– Mantén una dieta equilibrada y baja en grasas. Es necesario hidratarse con bebidas frías, evitando el alcohol y la cafeína.

– Conserva un hábito de sueño regular y tómate los descansos necesarios, según tu cuerpo te lo demande.

– Mantén tu temperatura corporal baja mediante, duchas refrescantes, el uso de aire acondicionado, llevando ropa ligera…

– Un programa de ejercicio individualizado y moderado puede mejorar los problemas de fatiga en la EM, aumentando el nivel de energía. Esto es algo personal y propio de cada paciente.

– Además, son beneficiosas las técnicas de relajación y respiración.

Silvia Roncero González- Fisioterapeuta de NeuroRedacer.

Importancia de la Rehabilitación en el paciente Agudo con Daño Cerebral

1) Introducción

Todos entendemos que cuando un deportista de élite como Cristiano Ronaldo se lesiona la rodilla, los entrenadores consideran que lo más urgente es que sea tratado por el equipo rehabilitador para conseguir una rápida recuperación y que pueda volver a jugar lo antes posible.

Entonces, ¿cómo será de urgente el tratamiento de una persona tras haber sufrido un Ictus o un TCE, que tiene consecuencias y cambios sustanciales mucho más graves que una rodilla?

Toda la constelación de personas que rodean al paciente: familiares, cuidadores y equipo médico y rehabilitador son las piezas clave para llevar a cabo éste proceso a buen término y de manera exitosa.

También otras personas como celadores, auxiliares y enfermeros, deben tener el conocimiento necesario para ayudar en el proceso de posicionamiento, transferencia y desplazamiento que se realice al enfermo.

Ahora bien, voy a lanzar una pregunta al aire: ¿Quién debe dirigir todo éste proceso e instruir a tantas personas? A mi manera de ver, es el Neuroterapeuta (Fisio o TO especializado en neurorrehabilitación).

¿A partir de qué momento se debe comenzar con la rehabilitación? El momento debe decidirlo el médico neurólogo, y por supuesto en cada caso, puede variar.

Éste Neuroterapeuta, puede solicitar la ayuda de otras figuras como el Logopeda o el Neuropsicólogo si fuera necesario. Ya que su función desde el primer día no solamente se va a centrar en tratar al paciente sino en la instrucción a toda esa constelación de personas que tienen que posicionar, transferir, cuidar, limpiar, mover al paciente… en definitiva: interactuar con él.

Ya la señora Bobath en los años 50, decía que el tratamiento es un proceso de 24 horas. Y que ésta es una base fundamental del tratamiento, porque para llegar al éxito hay que cuidar mucho los detalles.

2) Neuroplasticidad

Otro aspecto a tener en cuenta es que existe un proceso después del Daño Cerebral que nos ayuda a la recuperación. Y se llama Neuroplasticidad o plasticidad cerebral. Esto es la capacidad que tiene el tejido neuronal de reorganizarse y modificarse en función de su interacción con el entorno, adaptándose a los estímulos recibidos para reajustar la función y estructura de nuestro cerebro.

Después de un Daño Cerebral se producen dos fenómenos:

  • Hiperexcitabilidad: el cerebro baja el umbral porque necesita más información.
  • Regeneración: varios fenómenos referentes a los cambios sinápticos.

La neuroplasticidad se produce tanto en personas sanas como en situaciones patológicas. Pero en las patológicas, se segrega una sustancia en el cerebro, en la zona afectada, que se llama GAP 43, que es una proteína que ayuda a la reconexión de zonas neuronales. Dichas conexiones son mucho más fuertes y potentes, gracias a ella, en los primeros cinco meses tras haber sufrido el daño.

Tiempo que es de vital importancia aprovechar en nuestro favor, dado que éstas conexiones tienen más fuerza, y si creamos patrones de movimiento correctos, quedarán grabados con mucha intensidad.

Esto permite a los pacientes con enfermedades neurológicas adquirir nuevos conocimientos y habilidades. Por ello es importante tener en cuenta dicho proceso en el desarrollo de la rehabilitación de los pacientes, ya que esta capacidad plástica permite la posibilidad de recuperación parcial o total de las funciones perdidas.

3) Adquisición de bases de tratamiento.

En una concepción anterior, el tratamiento de personas con daño cerebral consistió en un enfoque “compensatorio” basado totalmente en el uso y fortalecimiento del “lado sano” para recuperar la independencia funcional. Pero actualmente, se ha reconocido el potencial de recuperación del “lado afectado” debido a la plasticidad anteriormente mencionada.

Es importante alejarse, por tanto, de las situaciones compensatorias y evolucionar hacia la facilitación y recuperación motora del lado más afectado.

En mis 30 años de experiencia, por desgracia, sigo viendo profesionales que utilizan patrones compensatorios, en lugar de estimulación y activación del lado afectado. Por ejemplo: una persona mayor con Ictus que empezó a adquirir fuerza en el lado sano para levantarse y sentarse; y ese patrón le llevó a estar siempre en el lado sano, no dejando nada de peso para el otro. Así ella tiene una marcha marcadamente hemiparésica por esta razón, y no podrá ya llevar nunca más el peso al otro lado, porque no lo pudo sentir ni sensitivamente y motóricamente al principio de su tratamiento.

Razón por la que mi recomendación es que antes de llevar a vuestro familiar a un centro de rehabilitación, os informéis adecuadamente acerca de la manera de trabajar de los profesionales y de si éstos están empleando los métodos más actualizados.

4) Pronóstico y conclusión

Vivir con DCA no es tarea fácil, de hecho muchas personas ya no vuelven a ser las mismas, los cambios pueden ser drásticos no sólo a nivel físico sino cognitivo e incluso producirse un acusado cambio en el carácter y la manera de ser.

Las personas que más suelen sufrir éstas consecuencias, (además del propio enfermo) son sus familiares y seres queridos, para quienes también supone un reto enfrentarse a esto cada día.

“Comienza tu día con una sonrisa, y verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo” (Mafalda).

No obstante, los familiares de los enfermos del DCA además de soportar en muchos casos la tarea de ser los cuidadores principales, tienen otra función muy importante:

  • La de motivar y alentar a su familiar, siempre desde el cariño y la comprensión, para que el enfermo nunca pierda la fé y el ánimo.
  • Trabajar de manera constante y con un alto nivel de motivación e interés es lo que puede marcar la diferencia entre el fracaso y el éxito de la rehabilitación.

Gracias por la atención y hasta pronto.

 

Carmen Rodríguez Sánchez- Terapeuta Bobath y Directora de NeuroRedacer.